domingo, 17 de marzo de 2013

Diálogo con la Postfotografía.



Con motivo de la exposición "A partir de ahora", en el Arts Santa Mónica, recupero el artículo Por un manifiesto posfotográfico de Joan Fontcuberta;  un texto publicado en la vanguardia a mediados del 2011 que no puede dejarnos indiferentes y que seguro, incluso tratandose de Fontcuberta, ahora todo un señor nobel de la fotografía, todavía levanta ampollas o directamente urticaria en el seno más canónico del arte.
Pero, señor Fontcuberta, parecería que el tiempo le va dando la razón. Usted habla de una nueva era y de un nuevo individuo, absolutamente electrónico y virtual; que se ha ido configurando a la par que evoluciona la ciencia y la tecnología. Una sociedad encaminada con paso firme, hacia aquel futuro que hemos visto representado en miles de películas de ciencia-ficción. Es el mundo Cyborg que nos espera y en un futuro mucho más cercano de lo que nos pensamos.

Instagram, flickr, facebook; eres un bicho raro si alguno de estos nombres no te suenan. Ahora nuestra vida virtual puede ser casi más activa que la real y en cuestiones de comunicación o flujo de información, ya no hay la menor duda, internet representa la globalidad y el idioma madre, donde todas las lenguas tienen cabida. Las redes sociales como alter ego, diario personal en el que podemos construir nuestro perfil ideal; que favorece la colección de identidades virtuales; es la era del cibernarcisismo, con la imagen como herramienta clave de una nueva manera de relacionarnos con el otro.
En una sociedad que fabrica compulsivamente imágenes, miles de millones; la imagen digital ha encontrado, en esa globoesfera virtual,  su ecosistema perfecto para desarrollar una nueva estructura de lenguaje, absolutamente asumido, aceptado y adaptado a nuestra vida cotidiana. También en gran parte por la evolución y proliferación de dispositivos de captura de imagen, cámaras de fotos y móviles que ya permiten subir la imagen rápidamente a la red, segundos después de hacer el "click". Fontcuberta nos avisa: "vivimos en la imagen y la imagen nos vive y nos hace vivir".

Yo: Pero, entonces, señor Fontcuberta,  que pasa con la fotografía?.

Fontcu: La Fotografía ha muerto, sentencia, hay que aceptar el nuevo paradigma de sociedad que se está generando,  que por supuesto, altera y modifica también el status quo del encarcomado mundo del arte. Asumalo, es la era de la Postfotografía.

Yo: El fotógrafo como tal, según usted, tiene los días contados...

Fontcu: Bueno, es que por lo pronto cambian los escenarios, el profesional de la fotografía se enfrenta con una competencia voraz que es el nuevo ciudadano-fotógrafo. También el fotoperiodismo o el documental tienen que adaptarse a un sistema en el que prevalece la rapidez antes que la calidadLa cuestión es que vivimos en un mundo saturado de imágenes, es lo que llamaríamos polución visual o contaminación gráfica. El artista actual debe tener cierta responsabilidad ecológica frente a esta saturación. La postfotografía cree en el reciclage de imágenes, en el apropiacionismo o en la serendipia. 

Yo: Sobran imágenes y si quiero alguna, solo la tengo que escoger del enorme catálogo virtual que es internet...

Fontcu: La imagen es un elemento susceptible de ser conceptualizado y reconceptualizado. Lo interesante ya no es hacer fotos, sino de como seleccionarlas, organizarlas y ordenarlas; no se trata de producir obras sino de prescribir sentidos.

Yo: Si nos fijamos en esta imagen que ya ha recorrido las redes sociales... En un principio, parecería que la atención se centra en como ha evolucionado la tecnología en pocos años y a su vez como es asumida como elemento de la cotidianidad pero, hay algo que me da más miedo.
Mi pregunta es: que fotografían esas miles de personas con un movil o una tablet?... al papa desde luego no!.
Serendipia


Fontcu: El instante decisivo de Cartier-Bresson, como aquel espacio-tiempo cercano a la magia, que la habilidad del fotógrafo debía captar y que certificaba el momento, es un discurso obsoleto. Ya no se hacen imágenes para atestiguar un hecho histórico, si no para certificar el "yo estuve ahí".

Yo: Idiotización tecnológica, sociedad ahistórica y "walking dead" visuales, pero eso sí, que nos permitan altas dosis de conceptualidad. Hacemos fotos compulsivamente y las subimos a esa inagotable red-esfera, fagocitadora de contenidos... pero, inagotable?. No tenemos conciencia ni de las imágenes que hacemos, tampoco de por qué las hacemos y ni tan siquiera de lo que ocurrirá con toda esa información que vamos añadiendo; no hay control. Internet es absoluta y anárquicamente libre y me parece bien, pero si pienso en Alicia a través del espejo, resulta que es muy interesante cruzar ese espejo, cuando estamos seguros de que podemos regresar. Me viene a la cabeza el universo Charlie Brooker y la serie Black Mirror, que explora los efectos adversos de una sociedad tecnoparanoica.
       
                                       


Fontcu: En parte si, vivimos en una sociedad educada en la palabra, que todavía no es capaz de trabajar las imágenes de la misma manera que con el lenguaje escrito; es importante hacer un ejercicio de educación visual, de ser conscientes de las mil posibilidades de significación con las que se puede trabajar una imagen. El apropiacionismo es un intento de aprovechar toda esa información banal que circula por la red y llenarla de sentido. Pero no se me ofusque!.

Yo: También hay otra cuestión que me produce cierta inquietud: cuando le pregunto por la fotografía, usted me dice, así a bocajarro, que ha muerto; pero del arte también se predijo su muerte y al final se ha convertido en "un cadaver putrefacto que nunca termina de morirse"*..No deseo la misma suerte para la fotografía.
La cuestión es: que pasa con aquellos usuarios de la fotografía que actualmente hacen fotos con carretes?; que revelan y positivan con la ampliadora?; o también todos los que tenemos, pues me incluyo, la curiosidad por re-descubrir técnicas fotográficas, (que no llamaré del siglo XIX, de la misma manera que nadie le exige al pintor que especifique continuamente la data histórica del óleo) antiguas o modernas, pero que nos permiten explorar otros universos estéticos, creativos y también conceptuales. Que pasa con los fotógrafos?

Fontcu: Ya le he explicado la metáfora del meteorito y los dinosaurios?. Eso es, básicamente,  nostalgia; hay que hacer un ejercicio de Darwinismo y adaptarse a un sistema nuevo, de sociedad, de individuo y de imagen. Para mi, usted es lo que yo llamo un "fotosaurio".

Yo: ¿¿...?? 

Fontcu: Oiga, no me ponga esa cara...

Yo: Es que me siento un poco como el protagonista de la película "El inadaptado" de Jens Liens, un hombre al que, literalmente, lo sueltan en una sociedad ideal: tiene la mujer que quiere, un trabajo bien pagado, una buena casa; todo es artificiosamente perfecto y el protagonista se desespera buscando elementos reales, en el sexo, en la comida, en la música...
Entiendo que internet se ha convertido en una suculenta herramienta creacionista y particularmente me interesa mucho como ciertos artistas están explorando el medio... pero me preocupa el mundo físico, percibo la crisis del objeto.
Es decir, cuando pienso en la fotografía, pienso en el proceso físico y mecánico de hacer una foto. Hay un hecho matérico en el acto de hacer fotografías del que no me quiero desprender.
Los avances tecnológicos favorecen la aparición de dispositivos cada vez más livianos y sencillos, que sustituyen a los antiguos objetos menos prácticos, más toscos y pesados; pero que en gran parte, están cargados de identidad estética y cierta idiosincracia de valor histórico. Ahora los objetos se reducen hasta la más mínima esencia práctica; un acto de dilución que nos afecta, ya que nos diluye también como individuos, nos diluye intelectualmente.

Fontcu: Se está poniendo muy dramatica... 

Yo: Mire, tengo que decirselo, su manifiesto me lleva a la rebeldía y a la resistencia, pero además con violencia; no tema que no le voy a hacer nada. Estoy cansada de defender la fotografía como medio artístico, al margen de la verdad, del documento y del archivo. La fotografía nunca fue el medio de reproducción de la realidad.
Y se lo digo a voz en grito, es cierto que hay una revolución fotográfica, ahora nos toca realmente explorar todas sus posibilidades creativas y conceptuales... por que parece que usted nos quiera descubrir America y "el concepto" sólo tenga cabida en las obras postfotográfica, anda ya!. La Fotografía, por defecto de fabricación, siempre es conceptual.

También le digo que, en parte, hasta estoy contenta, quiero decir, hemos necesitado dos décadas y un manifiesto para recuperar el nombre "Fotografía", sin subterfugios, ni añadidos, coletillas o explicaciones. A partir de ahora es Fotografía y Postfotografía y deje a los dinosaurios en paz, usted que habla del ecologismo.

Fontcu: ¿¿...?? Oiga, está haciendo un monólogo, en teoría me hacía una entrevista para hablar de la Postfotografía y me siento utilizado...

Yo: Pues mire, tiene toda la razón, particularmente la Postfotografía me interesa, no le digo que no,  pero yo realmente quería hablar de otra cosa.

Fontcu: Ya veo...

Yo: Gracias señor Fontcuberta por permitirme la palabra...

Fontcu: De nada fotosauria.


Llegados a este punto sólo me cabe una pequeña reflexión: debemos establecer de nuevo los valores de la fotografía. Quizás necesitamos algo tan naíf como un manifiesto, no lo se. Puede que un decálogo que centre aquellas premisas importantes, ahora que por fin obtenemos el divorcio del digital y que recuperamos el nombre y por lo tanto, la identidad. Ahora no nos dejaremos llevar por el vértigo de los primeros pasos del que camina solo; las técnicas y los objetos que nos acompañan en el proceso de la fotografía deben contener una visión actualizada del mundo que nos rodea. Tenemos la responsabilidad de quitarle el olor añejo, a naftalina, que ha acompañado siempre a la Fotografía. Hay muchas cosas que contar y un universo entero por explorar...el tiempo que nos quede.


Todo es fricción.


*Interesante texto de Pablo Marte "Como arbolitos de navidad a mediados de enero- sobre la impostura (2011).





Dèbora Martínez Sánchez










2 comentarios:

  1. Hola;

    Totalmente de acuerdo con tu conclusión y en desacuerdo con Joan Fontcoberta. Me explico. Estoy seguro que cuando nació la fotografia, hubieron muchos Fontcubertas que pronosticaron el fin de la pintura. ¿Que sentido tenia seguir “imitando” la realidad” cuando la realidad podia”copiarse” con exactitud? La fotografía era la “postpìntura” del siglo XIX. Hubieron miles de pintores que pasaron a retratar con Fotografias (me atrevo a decir los de menos talento). Pero más de 150 después la pintura sigue viva y depurada. ¿Porqué depurada? Porque la pintura ha perdurado prácticamente como expresión artística. Es lo que pasará con la mal llamada fotografía analógica. Se depurará de las fotos de vacaciones, documentales y de las instantáneas y ganará profundidad como expresión artística. Ahí es donde se equivoca Fontcuberta. La fotografia digital (a partir de este momento la llamaré Infografía, nombre que a mi criterio se ajusta más a este nuevo “arte”), es el arte de captar imágenes de forma numérica (no lo olvidemos), editarlas y compartirlas. La verdadera fotografia es el “arte” de captar la luz, almacenarla mediante cambios en la materia, recuperarla, trasformala y plasmarla generalmente sobre un papel. En esa transmutación de la luz en imaganes, en un proceso material es donde radica la magia fotográfica. Evidentemente muy diferentes las dos disciplinas. Se solopan, pero no son lo mismo evidentemente. El diccionario de la real academia española de la lengua define la fotografía como “Arte de fijar y reproducir por medio de reacciones químicas, en superficies convenientemente preparadas, las imágenes recogidas en el fondo de una cámara oscura”. No dice nada de almacenar en un disco duro numeritos.
    Sin duda hace falta un Manifiesto, parecido a los que publicaban los artistas a principios del XX cuando querían refundar un arte. Un documento que separé las dos expresiones artísticas y que deje a la Fotografia libre y como tu dices, recuperé al identidad que sólo los “”ciegos” no ven.
    Que le hayan dado el “Nobel” de la “fotografia” a Fontcuberta por su Manifiesto que el el fondo es perverso, ya que tan solo consigue crear confusión, es muy preocupante.
    Pienso que el arte, como decía Tarkovsky, es aquella expresión humana que nos ayuda a progresar espiritualmente. Y como la fotografía, sin lugar a dudas es una arte, y para muchas personas es un camino espiritual, no puede morir, aunque la quieran matar.

    Francesc Galí

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